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SAMI NAÏR
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EL PAÍS – Opinión – 27-02-2007
Al principio, nos sorprendió. Estábamos acostumbrados a campañas presidenciales centradas en unos programas definidos previamente por un acuerdo entre el candidato y el partido que le apoya. Es lo que había hecho Nicolas Sarkozy. Es lo que no quiso hacer Ségolène Royal. Fiel a la imagen que pretendía dar, de una práctica de la política basada en la participación democrática de los ciudadanos, prefirió lanzar amplios debates “participativos” (más de 6.000 en toda Francia) en los que pudiera expresarse la palabra ciudadana, en los que pudieran tenerse en cuenta los temores, las recriminaciones, las rebeliones y las propuestas. Los debates se organizaban a propósito de temas concretos (educación, empleo, jubilaciones, vivienda, sanidad, la mezcla de nuestra sociedad, juventud, seguridad, etcétera) y en cada ocasión estaba presente la candidata o algún otro dirigente, que escuchaba los deseos de los ciudadanos y prometía integrarlos dentro de un programa coherente. Se celebraron miles de reuniones así en todo el territorio nacional y en ellas vimos a gente de todo tipo hablar, proponer y reafirmar su condición de ciudadanos. En esa primera fase observamos a una Francia anónima e indignada que decía cosas que se callan a diario en los medios, denunciaba sufrimientos que la indiferencia habitual oculta, proponía soluciones en las que los políticos y los tecnócratas no piensan nunca. Mientras tanto, los medios de comunicación, acostumbrados a las campañas tradicionales, hablaban del programa de Nicolas Sarkozy, se quejaban de la lentitud de la campaña de Ségolène, reclamaban confrontaciones públicas, reprochaban a la candidata que no tuviera un programa.Los sondeos confirmaban el análisis de los medios: Sarkozy subía, Ségolène bajaba. Pero la candidata no se inmutaba, ni siquiera ante los dirigentes del Partido Socialista. Dijo que anunciaría sus propuestas el 11 de febrero. Y no cambió de estrategia, pese a los sondeos y pese a un candidato de la derecha que no paraba de moverse en los medios. En las reuniones del estado mayor de la campaña, todos los martes por la noche, se notaba la impaciencia: había pataleos, todos querían “entrar en combate”. Pero ella repetía, serena y sonriente: “No voy a moverme”.
El programa se ha elaborado en las tres últimas semanas, con la contribución de varios asesores. Después, un grupo de arbitraje ha propuesto una versión coherente que ha servido de base para tomar, junto con el primer secretario del Partido Socialista, François Hollande, una decisión definitiva.
Este programa es una síntesis entre las principales propuestas surgidas de los debates participativos y el proyecto global del Partido Socialista. Se han introducido asuntos nuevos, se han presentado nuevas formulaciones y se han concretado propuestas. La candidata lo detalló el 11 de febrero, ante más de 20.000 personas (la víspera, en el comité de campaña, se preveía que hubiera alrededor de 9.000), a las afueras de París. El entusiasmo alcanzó su apogeo. Ségolène, que había cometido muchos errores, que daba una impresión de cierta inmadurez sobre asuntos complejos de política internacional, sorprendió a todo el mundo. Su discurso, lírico y riguroso, lleno de propuestas concretas pero abiertas a la adaptación, firme y solidario, emocionante y humanista, transmitió no la voz tecnocrática del Estado, sino la pasión rigurosa de una candidata decidida a ganar.
El proyecto. O, como dice Royal, “el pacto presidencial”, que califica de “pacto de honor” con el pueblo francés, y que es, siempre según ella, más que un pacto, una visión del mundo. Incluye 100 propuestas repartidas en torno a una serie de grandes ejes.
Como es natural, la derecha se ha apresurado a criticar sus cifras. ¿Cuánto costará? 35.000 millones, responde el grupo de especialistas presupuestarios de Ségolène Royal; es decir, más o menos lo mismo que el proyecto del candidato de la derecha.
Un 42 % para investigación, universidad y desarrollo duradero; 30 % para servicios públicos, prevención, ciudadanía y solidaridad con los países en vías de desarrollo; 28 % para sostener el poder adquisitivo, el empleo, las políticas sociales y la solidaridad. Es decir, un presupuesto social, centrado en el trabajo, la investigación e innovación y la solidaridad. Sarkozy ofrece otra visión, que hace más hincapié en la competencia, la bajada de impuestos, la reducción masiva del impuesto sobre las grandes fortunas, la financiación de las empresas, el relanzamiento del empleo mediante la flexibilización y la desregulación del mercado de tra-bajo, la disminución del número de funcionarios (¡que pretende reducir a la mitad!), la privatización progresiva de los servicios públicos… Dos concepciones opuestas. Dos mundos.
Mientras tanto, esta pelea de las “cifras” se ha cobrado una víctima, el secretario nacional responsable del tema en el Partido Socialista, Eric Besson, que no logró que le autorizaran a publicar sus cuentas porque Ségolène se niega a entrar en esta disputa. Lo que le interesa a la candidata es el concepto general del programa, puesto que sabe que es imposible la concreción sobre una legislatura que debe durar cinco años. Eric Besson ha dimitido y se ha marchado del partido.
No es una historia anecdótica, sino que revela una crisis real en el interior del Partido Socialista. Porque hay que dejar claro que el PS es un mosaico de reinos de taifas, en el que los clanes, las tendencias y las alianzas dependen de los feudos locales y de dirigentes que, muchas veces, confunden el interés del partido con sus pequeñas influencias personales.
Algunos no han digerido la victoria de Ségolène y, aunque en su mayoría, de buen o mal grado, se han decidido a entrar en la batalla, otros no ocultan en privado su disconformidad con el método escogido por ella. Le reprochan que se comporte como una aficionada frente a la formidable maquinaria profesional de Sarkozy y, sobre todo, que no haya comprendido que no podía prescindir de los elefantes del partido para ganar. Es cierto que Ségolène ha creado un doble comité de campaña: uno formado por sus consejeros y amigos más próximos, situado fuera de los locales del partido, y otro compuesto por los dirigentes nacionales del Partido Socialista y otros partidos aliados, que se reúne para definir las grandes orientaciones estratégicas de la campaña. Los vínculos entre las dos estructuras están poco definidos, falta una coherencia general y los periodistas tienen la sensación legítima de que existe cierta anarquía en la dirección de la batalla. Esta situación ha provocado graves tensiones, hasta el punto de que Ségolène ha tenido que revisar su organigrama. El 22 de febrero hizo público un comité de campaña en el que se agrupan todas las tendencias del partido y cada uno tiene ya unas atribuciones concretas. Por supuesto, la derecha utiliza todas estas disensiones en provecho propio.
Ahora comienza una situación nueva: el choque entre dos proyectos, el de la derecha y el de la izquierda. En esta segunda fase de la campaña, Ségolène intentará concretar sus propuestas y, sobre todo, intervendrá mucho más en los medios. Se expondrá ante el público. En cuanto a los dirigentes y los militantes, ya tienen a su disposición un programa, de modo que pueden bajar al ruedo. Ségolène no quiere perder la ventaja obtenida sobre el terreno gracias a los debates participativos ciudadanos. Por eso ha pedido al Partido Socialista y sus aliados que organicen más de 5.000 debates antes de la primera vuelta de las elecciones (22 de abril), para discutir las 100 propuestas.
Ésa es su forma de hacer política. Y eso es lo importante. El hecho de que dejara que, entre la tercera semana de enero y el 11 de febrero, Nicolas Sarkozy desarrollase su programa mientras ella seguía escuchando a los ciudadanos, ha creado un bache, una duda en el electorado, que los medios sectarios se han complacido en transmitir y aumentar. Pero esa situación no es diferente de la que también vivió Nicolas Sarkozy entre finales de noviembre y finales de diciembre de 2006, periodo en el que no dejó de bajar en las encuestas. En realidad, es algo que tiene que ver con los ciclos mediáticos, cuyas causas y cuya evolución son difíciles de valorar. Desde que Ségolène apareció, el lunes 19 de febrero, en un destacado programa de televisión, en el que tuvo una excelente actuación tanto mediática como política -mejor que la de Sarkozy-, los vientos vuelven a soplar a su favor. La afluencia de gente a sus mítines refuerza la impresión de que está levantando grandes expectativas.
Lo que es innegable es que, independientemente del análisis que hagan unos y otros sobre este método y sus resultados, aquí se ha puesto en marcha una nueva manera de construir el vínculo social. Contra la política-mercancía, contra el discurso autista de los partidos frente a los ciudadanos, aquí está el esbozo de otra concepción de la política en una sociedad de vieja tradición democrática. Ségolène no deja de referirse en todos sus discursos a la Nación, una e indivisible, a la República laica y solidaria, a Francia como encarnación de lo Universal. Son referencias que gustan a los franceses. ¿Pero tendrán el poder de convocatoria que necesita para ganar? Tiene varias semanas para convencer, y todavía no hay nada decidido.
Sami Naïr es profesor invitado en la Universidad Carlos III.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
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En una visita a www.xatibrut.com he pogut llegir un comunicat d’un grup de veïns del casc històric que, pel seu interès, us transcric. I és que la gestió del Sr. Crespo al cap de la Policia Local comença a tenir tinys pseudomafiosos amb l’amenaça de que vigilarà els moviments de l’oposició i de que compta amb informes de que els fills d’alguns regidors consumeixen “coca… cola” els caps de setmana. Aquest canalí que ha aterrat el la política local després de perseguir a Fraga durant anys pels seus mítings, fa molta por. De forment, ni un gra… i damunt fa malbé tot el que toca: el cementiri, la nova seu de la Policia Local… A més, és l’encarregat de relacionar-se amb l’empresa contratista dels serveis de neteja, FCC. Ara, per últim, té al veïnat revolucionat.
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Problemas de convivencia.
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Deficiencia de vigilancia de la zona.
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Consumo y venta de drogas.
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Absentismo escolar de menores de 16 años.
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Impotencia e indignación ante amenazas, insultos y agresiones.
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Miedo a salir a la calle por la presencia de grupos vandálicos y camellos.
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Robos en casas y coches.
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Policía de barrio (presencia policial durante las 24 horas).
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Medidas que permitan la integración social.
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No existen policías locales patrullando
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No existen policías de paisano patrullando
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Continua la venta de droga
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Continúa el ausentismo escolar de menores.
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No existen denuncias policiales aunque una misma queja se esté repitiendo continuamente.
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Se producen concentraciones ruidosas hasta altas horas de la noche.
En estas fotografías se puede observar:
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Pintadas y suciedad en las paredes.
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Basura acumulada en la acera, donde antes habían contenedores y nadie ha informado de la utilización de los contenedores subterráneos.
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Fuente mutilada con los caños arrancados.
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Edificios abandonados que han sufrido incendios y que han sido habitados por ocupas.
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Suciedad y cables eléctricos sueltos, colgados de las paredes.
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Vegetación y suciedad frente a la zona del Conservatorio.
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En contra del que pensava, m’he desdejunat amb la notícia de que m’han concedit el Conveni Bilateral que convoca la Uc3m -i que paga la Fundació Bancaixa- per estudiar 6 mesos a la Pontificia Universidad Católica del Perú, a Lima(www.pucp.edu.pe/). L’aposta pot ser bona des del punt de vista acadèmic, i excepcional com experiència vital. A penes sé res sobre aquestes llunyanes terres… però allí estaré de setembre a febrer. Archivado en: espanya
Després, en la conferència -sense papers- no va defraudar. Aquest físic i en algun moment militar va començar a parlar-nos de l’obligació dels periodistes de ser la mosca cojonera dels polítics, però del també deure de contribuir a mantindre el sistema polític i generar confiança en el mateix per part dels ciutadans. Criticà l’intrusisme d’alguns polítics (de tots els partits) en l’ofici d’informador i s’entretingué amb aquell periodisme que genera pors i dubtes, que per tal de vendre més desprestigia el funcionament de la justícia i els cossos i forces de seguretat amb invencions de conspiracions, polvos pica pica, la kangoo i la motxilla que va preparar Rubalcaba a Ferraz. El públic, que abarrotava el saló, feu moltes preguntes: “¿Si Losantos es tan malo como se dice, por qué lo escucha tanta gente o no está en la cárcel?”, “¿cómo desembocará la situación de tensión que se está viviendo en Venezuela?”… molts temes per als que Aguilar tenia una resposta inteligent expressada de manera ingeniosa, amb un sentit de l’humor increible. Respostes recolzades sobre una gran formació cultural.
De la mateixa manera que a Portugal van ser els propis militars educats en el salasarisme els qui promogueren canvis decisius per començar el procés transitori, a Cuba seran els militars educats en el castrisme els qui primer mouran fitxa. Insistia jo en quin havia de ser el paper d’Espanya. Al seu parer, estar bé amb el règim, amb la disidència… i continuar intensificant les relacions amb un exèrcit, el cubà, al que Espanya li paga una part important de la seua formació, en cursos celebrats ací, i no allà. La Revolució Cubana s’ha convertit amb el pas dels anys en un sistema de govern personalista que acabarà amb la mort del seu principal exponent. Només hi ha que recordar que el propi Fidel, a les seues darreres intervencions, mostrava sense pudor el seu enuig perquè percibia que els principals enemics de la Revolució no éren els americans, sinò els propis cubans. Atents.

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Després de 68 anys, Xàtiva es reconciliarà demà amb una de les parts més tràgiques del seu passat amb la inauguració d’una escultura de Miquel Mollà “en memòria de les 109 víctimes del bombardeig de 1939, en favor de la pau i de la llibertat”. És un acte de maduresa col•lectiva que ha estat possible amb l’esforç de molts ciutadans que, des que el Consell de la Joventut llançà la proposta en maig de 2004, han col•laborat, patit i sufragat aquesta noble causa.
Molts han estat els entrebancs d’aquells que, instal•lats en la poltrona del poder, han menyspreat la dignitat dels qui van sentir-se directament afectats pel drama del 12 de febrer de 1939. Menyspreu que hem sentit també els centenars de ciutadans que ens solidaritzem amb les víctimes i condemnem aquell acte cruel, així com l’irracional silenci i desmemòria en el que col•lectivament ha estat instal•lada la gran majoria durant molt de temps.
Reivindicar i recuperar la memòria històrica és un acte sa de civisme de la llibertat. Després d’anys d’oblit, de pensar sovint en clau de bons i dolents, estem començant a assumir el nostre passat des d’un anàlisi just, on el que importa, per damunt de la ideologia, són les persones. I de 1939 a 1977 van haver moltes persones que van patir la bota autoritària per defensar la llibertat… milers de xicotetes grans històries silenciades injustament en ares a una suposada millora de la convivència democràtica…
Els joves de Xàtiva, de la mà d’un CJX més viu que mai, hem pres el testimoni d’aquells que no podien recordar els seus morts durant la Dictadura, així com aquells que, amb l’adveniment de l’etapa democràtica, any rere any es van esforçar per reunir-se a l’estació tots els segons diumenges de cada any. És un èxit col•lectiu, al marge de les institucions. Demostra, en definitiva, que a Xàtiva encara queden molts ciutadans compromesos.
*Per a qui li interesse…
- Esbòs d’Aixopluc que ens va fer arribar Miquel Mollà el 18 de gener de 2005.


- Serigrafia de Miquel Mollà per finançar el monument, primavera de 2005 (potser encara en queden a la venda).

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